Extracción
Esta semana ha sucedido algo curioso; me he sentido identificado con Podemos. Y es que he perdido dos muelas del juicio, y algunos ilustres dirigentes de la formación morada han perdido algún juicio. Al parecer, mientras lo mío está bien merecido, lo otro, según la ministra del Gobierno de España Ione Belarra, se debe a motivaciones puramente políticas, a que han sido víctimas de una cacería por luchar contra los privilegios de la casta. Yo creo que mi dentadura también ha sido víctima de la casta de los dentistas, pero ni usando ese argumento conseguí una rebaja.
Y eso que les tenía cariño. Estaban conmigo muchos años, así que por mucha anestesia que me pincharan y por mucho que bendigo al inventor del Nolotil, a mí me ha dolido bastante el perderlas. No digo yo que no sea sensual el sillón del dentista, el sonido del taladro en la boca, o ese aparato succionador de saliva, pero no me compensa.
Según mi dentista, esas muelas no valen para nada, sólo para darnos problemas. Y como en la vida, tenemos que saber decir hasta aquí. Debemos aprender a deshacernos de lo superfluo, de todo aquello que nos estorbe, de las relaciones tóxicas o de las compañías peligrosas. Debemos de saber, que, aunque duela, como las muelas, es mejor tenerlas fuera.
Ahora sé a ciencia cierta que esas muelas jamás me dolerán, porque ya no las tengo. Sin embargo, quien sí puede dar más de un dolor de cabeza a todos los ciudadanos, y a su jefe, el presidente, es la ministra Belarra. Quizás Sánchez debería ejercer de dentista con ella; que la extraiga, y lo que no sirve que no estorbe.